En un giro inesperado que dejó a todo el mundo del espectáculo mudo, Luciano Castro decidió poner un freno de mano. Después de semanas de estar en el ojo de la tormenta por su escandalosa separación de Griselda Siciliani, el galán se internó voluntariamente en un centro de salud porteño para buscar un poco de paz y bienestar emocional.
Y como no podía ser de otra manera, la encargada de tirar la posta fue Moria Casán. "La One" reveló en su programa que Luciano la eligió como su única vocera oficial para contar lo que le está pasando. "Solamente hablo con vos para que lo digas", le confió el actor, demostrando que en las malas confía ciegamente en la lengua karateca más famosa del país.
Poner el pecho por sus hijos
Según contó Moria en La mañana con Moria, Luciano fue muy clarito con sus motivos:
"Yo me interné porque quiero estar bien. Tengo que estar bien por mis hijos", le confesó el actor.
Parece que el galán está atravesando un proceso de sanación profundo para sacarse de encima esos "fantasmas" que no lo dejan dormir. Pero ojo, que no todo es relax; Moria notó que Luciano está muy dolido y enojado con el tratamiento mediático de su ruptura. Siente que hubo mucha "maldad y burlas", y que el amarillismo lo terminó empujando a este aislamiento necesario.
¿Y Griselda?
Para los que ya estaban buscando culpables, Moria aclaró que habló con Griselda Siciliani y que la actriz no tuvo nada que ver con esta decisión. Griselda está "enfocada absolutamente en su trabajo" y, por supuesto, le desea lo mejor a su ex en este camino de recuperación.
Por ahora, Luciano tiene un régimen estricto: apenas unos ratitos de celular por día y después, desconexión total. Como bien dijo Moria, darse cuenta de que uno necesita ayuda y dar el paso de internarse es un avance enorme.